¿Cómo dejar de procrastinar? Te damos tips para lograrlo

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Procrastinar te retrasa, te desvía, te hace quedarte atrás y no cumplir tus objetivos. Es un vicio que debes superar, si quieres alcanzar el éxito en todo lo que decidas hacer.

De hecho, procrastinar es definido como “una forma de evadir, usando otras actividades como refugio, para no enfrentar una responsabilidad, una acción o una decisión que debemos tomar[1]”.

Si quieres resultados positivos debes cultivar hábitos positivos. Si quieres lograr tus objetivos, debes invertir correctamente tu tiempo.

Posponer recurrentemente las acciones que te pueden llevar a tus metas es un error que tienes que evitar. Posponer tareas, obligaciones y compromisos es acumular razones para  que llegues a sentir estrés y emociones negativas.

Así que aprende a tener prioridades y supera el hábito de procrastinar. Si necesitas ayuda, puedes apoyarte en los servicios de psicólogos en línea, que te ayudarán a formular estrategias para que puedas ser más productivo y proactivo.

¿Qué es la procrastinación?

Procrastinar significa posponer tareas que debemos realizar, reemplazándolas por actividades menos urgentes o más placenteras. En otras palabras, es el acto de evitar una tarea a pesar de saber que su retraso tendrá consecuencias negativas.

La procrastinación no es simplemente pereza. Muchas veces, las personas procrastinan debido a factores emocionales como el miedo al fracaso, la falta de confianza en sus habilidades o la sensación de estar abrumadas por la magnitud de una tarea.

Causas de la procrastinación

Existen varias razones por las que una persona puede procrastinar, entre ellas:

  • Miedo al fracaso: Evitar una tarea por temor a no hacerlo bien o no cumplir con las expectativas.
  • Perfeccionismo: No empezar o terminar una tarea hasta que todo parezca “perfecto”.
  • Falta de motivación: No sentir interés por la tarea o no encontrarle un propósito claro.
  • Falta de habilidades de gestión del tiempo: No organizar correctamente las actividades y no establecer prioridades.
  • Distracciones constantes: La tecnología, redes sociales o el entorno pueden interrumpir la concentración.
  • Baja tolerancia a la frustración: Se busca gratificación inmediata en lugar de esforzarse en una tarea difícil o aburrida.

Tipos de procrastinadores

No todas las personas procrastinan de la misma manera. Existen diferentes perfiles de procrastinadores, cada uno con sus propios desafíos y patrones de comportamiento.

  • El perfeccionista: El perfeccionista pospone tareas porque teme que el resultado no sea lo suficientemente bueno. En lugar de avanzar, se enfoca en detalles irrelevantes y revisa constantemente su trabajo, lo que retrasa la entrega.
  • El soñador: El soñador tiene muchas ideas y objetivos, pero le cuesta llevarlos a la acción. Prefiere planear y visualizar el resultado en lugar de hacer el trabajo necesario para lograrlo.
  • El evasivo: El evasivo procrastina porque tiene miedo al fracaso o a no cumplir con las expectativas. En lugar de enfrentar la tarea, busca distracciones o la posterga hasta el último momento.
  • El impulsivo: El impulsivo lucha por mantener la concentración en una tarea por mucho tiempo. Se distrae fácilmente con cualquier estímulo externo y le cuesta seguir una rutina estructurada.

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¿Cómo dejar de procrastinar?

La procrastinación puede superarse con estrategias específicas que ayuden a mejorar la gestión del tiempo y la motivación. A continuación, te presentamos algunos tipos para dejar de procrastinar:

Determina el por qué estás procrastinando

Todo comportamiento, negativo o positivo, tiene su fuente, su raíz o razón de ser. Cuando actúas positivamente es porque has alimentado tu actitud de forma correcta.

Si actúas negativamente has fallado en la forma cómo has alimentado tu actitud. Si procrastinas, hay una razón por la que lo haces.

Puede ser el miedo al fracaso, pospones tu tarea porque tienes miedo de no hacerla correctamente.

Entonces no tomas la decisión, o no das ese paso, y tu empresa se estanca, o tu equipo de trabajo se retrasa por ti, o sencillamente tu vida se complica porque, llegado el momento, te das cuenta que no debiste haber procrastinado.

Dividir las tareas en pasos pequeños

Una tarea grande puede parecer abrumadora, lo que lleva a posponerla. Para evitarlo, es recomendable desglosar el trabajo en acciones más simples y manejables. En lugar de pensar en la tarea completa, se puede empezar por una parte específica y avanzar progresivamente.

Por ejemplo, si se necesita escribir un informe, el primer paso puede ser hacer un esquema general. Luego, se puede escribir la introducción, después el primer apartado y así sucesivamente. Esto facilita el proceso y reduce la sensación de bloqueo.

Anclate en los beneficios de cumplir tus compromisos

Vencer los hábitos negativos, es cuestión de conciencia, de ser conscientes y tener conocimiento.

Si ya has reconocido que estás procrastinando, si sabes cuál es la razón, lo que sigue es recordar cuáles son los beneficios de hacer lo que debes hacer a tiempo.

Pensar en ello te motivará a ejecutar tus compromisos y por lo tanto disfrutarás de tales beneficios, reforzando así una actitud correcta.

La regla de los 2 minutos

Esta regla establece que si estás planificando una acción que fácilmente puedes hacer en menos de 2 minutos, entonces deja de planificar y hazlo.

De hecho, podrías adaptarla y llamarla la regla de los 10 minutos, y así habituarte a actuar y cumplir todo tipo de acción que no te tome más de 10 minutos y saltarte la planificación que te haría perder tiempo. Con esta regla dejarás de posponer aquello que puedes hacer de forma fácil y rápida de inmediato.

Usar la técnica Pomodoro

Esta estrategia ayuda a mejorar la concentración y evitar distracciones. Consiste en trabajar en bloques de 25 minutos sin interrupciones, seguidos de un descanso de 5 minutos. Después de cuatro ciclos, se toma un descanso más largo de 15 a 30 minutos.

Este método es ideal para quienes tienen dificultades para enfocarse en tareas largas, ya que permite avanzar de manera estructurada sin llegar a la fatiga mental.

Establecer plazos realistas

La procrastinación suele aumentar cuando no hay fechas límite claras. Definir plazos específicos para cada tarea ayuda a mantener el enfoque y evitar posponer el trabajo indefinidamente.

También es útil utilizar recordatorios y alarmas para cumplir con los tiempos establecidos. Compartir los objetivos con otra persona puede generar un sentido de compromiso adicional, lo que aumenta la probabilidad de completar la tarea a tiempo.

Eliminar distracciones

El entorno influye en la productividad. Para evitar interrupciones, es recomendable desactivar notificaciones en el celular, utilizar herramientas que bloqueen redes sociales y trabajar en un espacio ordenado y libre de ruido. Un ambiente estructurado facilita la concentración y permite avanzar en las tareas sin interrupciones constantes.

Comienza con un paso

El miedo a comenzar una tarea o cumplir una responsabilidad, por creer que no lo vamos a lograr porque es muy difícil, es lo que en ocasiones te hace procrastinar.

Con esta técnica o acción de comenzar con un paso lo que se propone es que te dediques a comenzar ese tipo de tarea con la determinación de invertir en ella al menos 5 minutos de tu tiempo.

Porque vas a reprogramar tu mente y con ello te obligas desde principio a comenzar con esa tarea sabiendo que solo serán 5 minutos y ya, pero el resultado será que apenas la comiences te darás cuenta de que si eres capaz de hacerla y la podrás terminar.

Establece una rutina

Cuando se trata de realizar actividades y habituarnos a cumplirlas a tiempo, establecer rutinas puede ser una de las técnicas más efectivas.

Las rutinas ayudan al cuerpo y a la mente a adaptarse, si hasta el momento no has podido cumplir con actividades a tiempo porque te dedicas a procrastinar aun cuando no quisieras, entonces te proponemos que conviertas esas tareas repetitivas en una rutina.

Eso hará que tu cuerpo se adapte también de manera que a cierto horario con cierta frecuencia se sentirá cómodo realizando la tarea que necesitas culminar.

Encontrar la motivación personal

Muchas veces, la procrastinación surge por la falta de un propósito claro en la tarea. Para mantenerse motivado, es útil visualizar los beneficios de completar el trabajo a tiempo.

Aplicar la regla de los cinco minutos también puede ser efectivo. Consiste en empezar la tarea durante solo cinco minutos con el compromiso de detenerse si no se siente motivación para continuar. En la mayoría de los casos, una vez que se inicia, resulta más fácil seguir avanzando.

Ten en cuenta estos tips, y si quieres contar con otras estrategias, puedes contactarte con uno de los psicólogos en línea para programar sesiones de ayuda.

Solucion para cada procrastinador

  • El perfeccionista:Aceptar que “hecho” es mejor que “perfecto”. Establecer plazos fijos para cada tarea y priorizar la finalización sobre la perfección.
  • El soñador: Dividir los proyectos en pasos pequeños y concretos. Enfocarse en la acción y no solo en la planificación.
  • El evasivo: Replantear la tarea como una oportunidad de aprendizaje en lugar de un desafío abrumador. Establecer pequeños avances diarios para reducir la ansiedad.
  • El impulsivo: Aplicar la técnica Pomodoro (trabajar en intervalos cortos con pausas). Eliminar distracciones y establecer un entorno de trabajo estructurado.

La importancia de buscar ayuda

La procrastinación es un hábito que puede afectar la productividad y generar altos niveles de estrés. Sin embargo, con estrategias adecuadas, es posible reducirla y mejorar la eficiencia en el trabajo y en la vida cotidiana. Identificar qué tipo de procrastinador eres y aplicar métodos como la técnica Pomodoro, establecer plazos realistas y eliminar distracciones puede marcar la diferencia en la forma en que gestionas tu tiempo.

Superar la procrastinación no es un cambio inmediato, pero tomar acción hoy con un pequeño paso puede generar un impacto positivo a largo plazo. Un psicólogo puede ayudar a identificar las causas subyacentes de la procrastinación y brindar estrategias personalizadas para superarla.

A través de la terapia, es posible trabajar en la gestión del tiempo, el control de la ansiedad y la construcción de hábitos más saludables. Buscar apoyo profesional no solo mejora la productividad, sino que también contribuye a una mayor sensación de control y satisfacción en la vida diaria.

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Referencias

  • [1] https://www.significados.com/procrastinar/
  • Burka, J. B., & Yuen, L. M. (2008). Procrastination: Why you do it, what to do about it now. Cambridge: Da Capo Press.
  • Ferrari, J. R., Johnson, J. L., & McCown, W. G. (Eds.). (1995). Procrastination and task avoidance: Theory, research, and treatment. New York: Plenum Press.

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